Escribir en la cocina

Un puto año llevo escribiendo ya en la cocina, me muero de la risa. La habitación propia con mi bonito mac y todos mis libros también ahí muerta de risa. No voy a ser yo quien detenga este flujo, que viva el flujo.El otro día las Peligrosas hicimos un listado de formas en que boicoteamosSigue leyendo “Escribir en la cocina”

9:30 de la mañana

He tomado dos cafés, he dejado la mantequilla fuera, he barrido guisantes congelados que han rodado por toda la cocina, no me acordaba de si Toni Morrison había muerto o no y lo he buscado en google (sí, joder), he visto amanecer con frío, he recordado lo que escribí anoche y me he caído fenomenal,Sigue leyendo “9:30 de la mañana”

Existen palabras tan hermosas

Qué difícil es sentir curiosidad y miedo al mismo tiempo, pienso con los dedos llenos de tinta, la chaqueta espesa que tengo desde los noventa y que es como un abrazo viejo, y un relato recién luchado. Una vez me presentaron unas normas que había que cumplir para ser amada y ya las he rotoSigue leyendo “Existen palabras tan hermosas”

Punto de no retorno poético

Punto de no retorno poético. Lo versificado, versificado está y en imprenta (lo amado, amado está y en imprenta).Todavía intentando que me salga decir que soy poeta.He leído demasiadas maravillas y las miro como una sioux mira las nubes.Diré, como Tsvietáieva, que “no conozco influencias literarias, conozco influencias humanas”. O dicho con mis propias palabras:Sigue leyendo “Punto de no retorno poético”