Escritura erótica hoy en el taller

Clase de escritura erótica en la sesión de hoy de mi taller de escritura creativa en Fundación Entredós. Tras unas pautas hemos comido bombones y cerezas en una meditación guiada por Patricia Estéban, deleitándonos con textura, sabor y olor, para terminar escribiendo sensualidades. Hemos salido todas despeinadas y veinte minutos más tarde de la hora, con eso lo digo todo.

Esta tarde, la mirada de Silvia López sobre Judith Butler

Repasando Los cuerpos que importan en Judith Butler (colección LAS Imprescindibles, editorial Dos Bigotes) en el tren de vuelta de Huesca para la presentación que tendrá lugar hoy en la librería Traficantes de Sueños a las 19:00. Junto con su autora, mi querida y sabia Silvia López, nos sentaremos Lucas Platero y yo. Qué lujo compartir con dos grandes. ¡Nos vemos luego!

Visita a la Feria del Libro de Huesca

El Colectivo de Mujeres Feministas de Huesca me ha invitado este año a la Feria del Libro de Huesca y ha sido un verdadero placer conocer a estas mujeres, charlar con lectoras y lectores en la feria y enamorarme de la Librería Anónima. Podéis leer más sobre esta maravillosa visita en el Diario del Alto Aragón.

Firma de «Esas que también soy yo» en la FLM

Caseta 354 (Librería Sin Tarima): Hoy a las 20h estaré firmando durante un ratito en la Feria del Libro de Madrid la antología de relatos Esas que también soy yo (editorial Ménades con asociación AMEIS).
Contribuyo con un relato en este libro colectivo en el que participamos sesenta autoras y seis ilustradoras. ¡Una joyita!
Durante todo el día estarán por la caseta muchas de las autoras del libro.

Los últimos dos meses

La vulnerabilidad es el lugar donde nace lo nuevo, la creatividad, el cambio. (Brené Brown)
Hace ahora dos meses me despidieron de la institución educativa en la que llevaba trabajando desde 2006. Año tras año recibía felicitaciones por lo que aportaba, por mi dedicación, por mi labor. Pero de la noche a la mañana, sorpresa, de pronto no hacía nada bien. Durante medio año, recrudecido en los últimos tres meses, mi jefa, a quien yo quería, eso es importante, pasó de llamarme Yoya, Yoyita, a Gloria. Y eso las pocas veces que se dignaba a dirigirse a mí. Me arrinconó en una mesa apartada y mejor no sigo comentando cómo me trató porque para qué.
Mi jefa, a quien yo quería, a quien yo admiraba, con quien tenía una relación de cariño y de apoyo mutuo. Me rompió el corazón.
Porque yo no sé hacer nada sin ponerlo todo y porque yo no sé relacionarme con alguien con quien comparto tanto sin darme.
Cuando me echaron sentí vergüenza porque tras una época laboral tan dura mi autoestima estaba por los suelos. ¿Qué pensará de mí la gente cuando se lo cuente? ¿Que soy un desastre, que tendrían motivos para echarme? Joder, no hubo nada de eso. Ni de nadie con quien de alguna manera colaboré en esos años de trabajo, ni de mi familia, ni de mis amistades. Todo el mundo se indignó conmigo y me dio la mano.
Ahora todos los días me levanto y doy gracias a la vida por tener la mañana entera para escribir. Con miedo, con precariedad económica, pero voy a por mi sueño, voy a por todas.
Me recompongo poco a poco del daño y estoy tranquila porque la honestidad siempre ha estado de mi parte. Igual que mi gente (gracias, de verdad, gracias por ese amor).
Duermo tranquila.
Creo tranquila.
Me curo tranquila.

Corcho

Hoy toca vaciar el corcho que está junto a la mesa donde escribo, pues lo necesito para poner algunas fichas de mi novela. En este momento, visualizando ya la luz al final del tunel, siento que debo tenerlas delante. Hasta ahora mi única guía han sido mis vísceras. Lo del corcho me cuesta, me hace sentir vulnerable que alguien se ponga a leerlo, ¡voy a cerrar la puerta con llave!