Traerme cuadernos de los viajes
«Eres lo mejor que le puede pasar a un cuaderno, Gloria Fortún» (Chavela Olivares)
En la botellita transparente suele haber alguna flor fresca pero aún estamos «volviendo de las vacaciones», asentándonos. Por lo demás, aquí está uno de los montones de cuadernos con los que cohabito, el que está más al alcance, sobre mi escritorio. Se acaba de unir esta preciosidad encuadernada a mano por Duffy Bookbinders para la librería dublinesa The Winding Stair que mi Chavela, cuadernista como yo, me ha traído de su periplo irlandés
Descansa en paz, diosa Morrison
«El amor es o no es. Un poco de amor no es amor». Toni Morrison.
Descansa en paz, diosa.
«El viento» de Dorothy Scarborough
El viento (editorial Errata Naturae, traducción de Sara Álvarez Pérez)
«El infierno era un lugar donde los vientos soplaban sin descanso. vientos torturadores que no llegaban a matar… vientos que te vuelven casi loca, pero que no conceden el alivio que conlleva la locura absoluta… ¡Vientos demoníacos!»
Dorothy Scarborough (1878-1935) da una vuelta de tuerca tejana a la novela gótica con este relato terrorífico escrito en 1925 en el que la mansión es un chamizo en mitad del desierto, el monstruo la arena convertida en un ser vivo y maléfico gracias a un alma de viento y la loca de turno una mujer criada entre algodones que tiene que convertirse en una pionera de la noche a la mañana. El viento nos muestra la otra cara del Oeste. Ni los románticos vaqueros ni los infantilizados nativos, aquí las protagonistas son las pioneras. Las que lo pudieron soportar y las que no.
Iluminada
Si hay algo que me enganche en esto de existir, a pesar de que mi especie sea tan devastadora, es lo que expresamos con la manida frase de «la vida da muchas vueltas». Joder, pero es que es verdad. Todo puede resignificarse en medio minuto. Aunque para eso, claro, hay que estar en el ruedo. En las gradas las sillas están atornilladas y no hay manera. Estoy aprendiendo a no aceptar una sola crítica de nadie que no esté en el ruedo, como yo, embarrada, llena de arañazos, dándolo todo. Cuesta.
Este año, para mi sorpresa, ha sido el de la espiritualidad. De cómo una atea se vio sorprendida por el Algo Más. Primero fueron esas conversaciones de horas, delante de unas cervezas, en un bar rockero, cada pocas semanas, con mi amiga Isa. Divagando sobre la llamita cuáquera que llevamos dentro y sobre todo lo no tangible que nos mueve. Después fue la traducción del libro de Zitkala Ša y la maravillosa visión nativoamericana del Gran Espíritu. Y ahora esta lectura de Iluminada de Mary Karr que me está llegando al alma.
Pensándolo bien, ya llevo tiempo hablando de mi alma. Está en el título de la novela que estoy escribiendo, de hecho.
Tal vez solo me faltaba estar Iluminada.
«Arrodíllate y busca un espacio tranquilo dentro de ti, un pequeño rayo de sol más o menos por aquí. Jack forma una pelota con ambas manos a la altura del pecho. Y déjate llevar».
Verbos de escritura
Sublimando. Volando.
Mi hija descubre a Enid Blyton
El verano en que descubrió los libros de Los Cinco, quiso probar los emparedados de pepinillo y la cerveza de jengibre, soñó con tener una isla y convirtió a Jorge en su heroína, ese verano empieza hoy.
A dúo con Artemisa Semedo
Artemisa Semedo y yo os esperamos hoy en Fundación Entredós, dentro de su programa de este año del Orgullo LesBi&Co. Cervecita fresca, ventiladores a tope y todos nuestros deseos a flor de piel. ¡No faltéis! A las 20:00.
Orgullo 2019
Orgullosa de ser una mujer lesbiana. Porque las mujeres lesbianas que vivieron antes que yo hicieron posible mi libertad. Porque mi hija tiene dos madres. Porque mis privilegios deben servir para luchar por aquellas que no los tienen. Porque sin feminismo no hay orgullo. No daré, no daremos, NI UN PASO ATRÁS.
Último día de taller 2018-19
Último día de mi taller de escritura creativa en Fundación Entredós, aquí con mis alumnas sosteniendo su diploma tras haber completado el curso. No puedo estar más orgullosa de ellas, de la forma en que han crecido como escritoras, de cómo han encontrado su voz y han aprendido a proteger su tiempo y su espacio de escritura. Infinitas gracias a las autoras que han compartido generosamente sus saberes: Gema Nieto, Sonia Fides, Isabel González, Esmeralda Berbel y Nicole Jaramillo. Leedlas, son maravillosas.
¡Retomamos en septiembre!
Y atención, que serán (son) grandes, mis chicas: Alicia Garcia Romera, Ana Corral Quintana, Karessa Ramos, María José Jiménez, María Bautista, Melani Penna Tosso, Nieves Rodríguez Cañas, Paloma Cirugeda, Patricia Esteban, Pilar Mur Sancho, Rebeca Martínez y Rosa Obra Castillo.