Escribir en la cocina

Un puto año llevo escribiendo ya en la cocina, me muero de la risa. La habitación propia con mi bonito mac y todos mis libros también ahí muerta de risa. No voy a ser yo quien detenga este flujo, que viva el flujo.
El otro día las Peligrosas hicimos un listado de formas en que boicoteamos nuestra escritura. Lo dejo más abajo porque seguro que a muchas les suena familiar.
Se me olvidó añadir el ritmo impuesto por el afán de productividad. No siento ese deseo de producir textos publicables de forma constante. A veces los quiero dejar en mi cuaderno, en mi procesador, o son para una amiga, qué sé yo. No tengo ansia estelar, solo el firme deseo de gozar con lo que escribo, de sentir el cosquilleo cada vez que consigo la belleza de la ficción. La ficción para mí no es una forma de evadirme de la realidad, sino de comprenderla y de soportarla.
Esto no significa que no me emocione saber que lo que escribo gusta a otras. A veces incluso lo escribo para otras, porque es lo más inmenso que mi amor puede ofrecer. Pero me niego a valorar el producto por encima del proceso, a tener una mentalidad capitalista con mi arte. En estos meses trabajo en mi novela y hay un canal directo y sensual entre mi mano —aferrada al bolígrafo o acariciando las teclas antes de pulsarlas— y el resto de mi cuerpo.
Nos pasamos el día criticando nuestros propios cuerpos. ¿Y todas las maravillas que estos pueden hacer?
Escribo esto pocos días antes de cumplir 44 años, en mi cocina, después de pasar mi lengua por las líneas de mis manos, las líneas de la vida, como una loba que se acaba de dar un festín.

FORMAS DE SABOTEARNOS COMO ESCRITORAS

  • No mantener las citas de escritura.
  • Permitir que las necesidades de otras personas interfieran en nuestra escritura.
  • Permitir que gente en la que no confiamos lea nuestros textos.
  • Comparar nuestros borradores con el texto terminado, corregido, etc. de alguien.
  • No terminar textos de forma habitual.
  • Perfeccionismo.
  • No ser realistas en nuestros objetivos.
  • Que el juicio final de un texto sea la opinión de otra persona (un concurso, una profesora de escritura, un amigo…).
  • Presentar a clase, o enviar textos que no están en su versión final.
  • Creer que publicación es sinónimo de éxito.

Publicado por Gloria Fortún

No tengo tiempo para escribir poco

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