9:30 de la mañana

He tomado dos cafés, he dejado la mantequilla fuera, he barrido guisantes congelados que han rodado por toda la cocina, no me acordaba de si Toni Morrison había muerto o no y lo he buscado en google (sí, joder), he visto amanecer con frío, he recordado lo que escribí anoche y me he caído fenomenal, no he hecho gimnasia, me he quitado un pelo de la barbilla con una pinza, he mirado a ver si había cobrado, he intentado dar con la causa de la inquietud que siento esta mañana, he leído “Hamnet” mientras la niña desayunaba, le he metido un plátano y un yogur líquido en la mochila, he puesto a cargar el satisfyer, he ventilado toda la casa, he comprobado si ella había visto mi whatsapp (no, joder), he desobedecido a Julia Cameron, he espiado a la vecina mientras quitaba el candado a su bicicleta, he mirado twitter, he usado mascarilla capilar de aceite de argán, me he clavado un lego en el talón, he tocado la ropa del tendedero para saber si estaba seca, he barrido, me sigo encontrando pedazos de las serpentinas (palabra preciosa) de Nochevieja, me he enfadado y desenfadado con alguien que ni se ha enterado, he calculado a qué hora tendría que acostarme para levantarme a las cuatro de la madrugada como Sylvia Plath, he vuelto a llenar de agua el jarrón de los ávidos girasoles, he dado un like, he anotado un pensamiento poético que me ha venido a la cabeza, he hecho la lista de la compra en un papelito que se me olvidará cuando vaya al supermercado, he barajado distintas formas de aprender ruso, me he preguntado si Violette Leduc le llegó a confesar a Simone de Beauvoir que las flores anónimas que un día le dejaron en la puerta eran suyas, he pensado en mis clases de esta semana, he hecho playback delante del espejo, me ha dado pena que Almudena Grandes tenga una hija facha, me gusta cómo llevo el pelo hoy, ¿me tiño un mechón, me hago un tatuaje?, he escondido mi lista de tareas debajo de la alfombrilla del ratón, he rezado a Mary Oliver, he releído lo que escribí anoche y me he caído fatal, he preparado otra cafetera, he sacado las notas de mi novela, he mirado el retrato de Kate Millett, me he sentado delante del ordenador.

Publicado por Gloria Fortún

No tengo tiempo para escribir poco

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